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El pasado lunes homenajeamos a la
mujer en su día. Aquí en Arrecifes, si bien no hubo acto oficial,
una caminata aeróbica recreativa instó a las chicas a salir a las
calles de la ciudad y festejar, olvidando los hechos crueles y
pasajes de lucha que han caracterizado las instancias de las mujeres
a lo largo de la historia y que llevaron, en definitiva, a esta
celebración. Desde tiempos inmemoriables, ellas han empeñado sus
vidas en pos de logros y la lucha junto a los más desposeídos; la
desigualdad frente al matrimonio; la libertad de su sexo; el derecho
al voto; a la alfabetización; a los puestos de poder. Igualmente,
siempre se ha subvalorado todo lo femenino, desde la intuición
considerada prerracional hasta su desenvolvimiento en cualquier
puesto de trabajo; y la masculinidad ha sido tan errática, que vale
la pena revaluarse acerca de lo que no se ha puesto en práctica
hasta ahora: las teorías femeninas (no feministas) sobre la
conducción de la historia. Hay, pues, una receptividad hacia las
nuevas propuestas, caminos posibles inexplorados. Sin embargo, la
racionalidad occidental está huérfana de mitologías que la
simbolicen en sus nuevas identidades. Apelemos entonces a ciertos
mitos arcaicos que pueden ser alegorías, metáforas de tanta
realidad.
A los judíos les debemos en gran
parte lo que se ha calificado como la «racionalidad occidental»,
esto se debe principalmente a su condición de religión monoteísta.
El monoteísmo constituye una suerte de «abstracción de la razón»,
que posibilitó que la humanidad cambiara de estadio de conciencia
frente al mundo, superando la explicación mítica de la realidad.
Así, se equiparó al dios principal con la madre y la tierra con su
vientre, y demás metáforas alusivas al origen del mundo.
En la mística hebrea, existe una
misteriosa figura femenina que nosotros no conocemos
suficientemente; se trata de Lilith, quien según la cábala fue la
primera mujer de Adán. Al igual que éste, Lilith fue hecha a imagen
y semejanza de la divinidad y por tanto tenía, digamos, su mismo
estatus ontológico. Desde el principio se caracterizó por su
insumisión al primer macho y por sus constantes desacuerdos abandonó
el paraíso. Cuenta la historia que, despechada, se convirtió en un
demonio. Para asegurarse de suministrarle una compañera adecuada,
Yavé sacó a Eva (la segunda) de una costilla de Adán, y así cambió
«la primigenia igualdad». Eva, la media costilla, encarnó desde
siempre la sumisión de la mujer instaurada desde el orden celestial.
El interés que puede tener el mito
hebreo de Lilith es la posibilidad de representar a la nueva mujer,
la cual no se siente identificada con las figuras evocadas por sus
tradiciones culturales, la real, la primera; la que existió y fue
negada pero ha vuelto por sus fueros. Es que la verdad deberá primar
por sobre todas las cosas, para realmente llegar a un entendimiento
cabal.
Marzo es un mes que nos presenta
muchas fechas importantes para nuestra historia. Lo cierto, es que
muchas veces no sabemos que algunas de estas fechas son aceptadas
«universalmente» como reales pero, no son más que una simple obra
teatral inventada por el sistema capitalista. Historias impuestas
para que tan solo las aceptemos sin cuestionarlas. Esto sucede con
el Día Internacional de la Mujer, que como la historia tradicional
nos la presenta, se celebra el 8 de marzo de cada año alrededor de
todo el mundo, haciéndose participes de esta celebración incluso
movimientos feministas y políticos, sin siquiera cuestionar la
veracidad de los relatos.La historia tradicional nos dice que un 8
de marzo de 1857, un grupo de trabajadoras de una fábrica llamada
Cotton en Nueva York, comenzó una huelga exigiendo mejores sueldos y
mejores condiciones de trabajo. En esta supuesta huelga, 129
trabajadoras murieron a causa de un incendio que sus patrones
habrían provocado. Años después, a través de numerosas
investigaciones, se ha podido comprobar que esta fecha no es más que
un simple mito, que confundiendo una serie de hechos históricos
reales se rearmó esta supuesta huelga y se aceptó oficialmente como
un hecho real. Esta historieta tuvo su origen, probablemente, en
otras dos huelgas ocurridas en la misma ciudad, aunque en otra
época. La primera fue una larga huelga de modistas, que duró del 22
de noviembre de 1909 al 15 de febrero de 1910. La segunda fue otra
huelga, una de las tantas luchas de la clase obrera en el comienzo
del siglo XX en los EUA. Esta ocurrió en la misma ciudad, pero en el
año 1911. En esa huelga, del 29 de marzo, fue registrada la muerte
de 146 personas, la mayoría mujeres inmigrantes judías e italianas,
durante un incendio causado por la falta de seguridad debido a las
pésimas instalaciones de una fábrica textil. Ya en 1970, el mito de
las mujeres quemadas vivas estaba conformado. Rápidamente fue hecha
la síntesis de una huelga que nunca existió, la de 1857, con las
otras dos, que ocurrieron en 1910 y 1911. Así, distintas
organizaciones como la ONU y la UNESCO, reafirman este mito de la
muerte de las trabajadoras en Cotton y el 8 de marzo se instauró
como la fecha oficial del Día Internacional de la Mujer. El mito
estaba fijado, firmado y consolidado, sólo había que reproducirlo, y
así fue. Y esto porque en la URSS y en distintas publicaciones del
partido comunista en Francia, ya se comenzaba a hablar sobre la
lucha de trabajadoras por sus derechos, y al bloque capitalista
occidental le interesaba figurar como uno de los participantes
activos y fundamentales en la lucha por los derechos de la mujer. Es
así como toman distintos hechos tales como la huelga del 1º de mayo
en Chicago de 1886 y las numerosas huelgas en las fábricas
americanas, para estimular la fantasía y llevar a Estados Unidos al
lugar donde nació la verdadera e intensa lucha de la mujer. Con los
años, el carácter obrero fue perdiendo fuerza y ganando terreno la
necesidad de otros derechos, aunque de nada sirve sentar las bases
de un justo reclamo sobre una mentira, porque perderá toda su
fuerza. |