Comienzo de clases y el adios a la Ley Federal de Educacion

En nuestra provincia, el Gobernador Scioli puso en marcha un nuevo año escolar en un Jardín de Infantes de Berisso. El mandatario provincial destacó el «compromiso» de su Gobierno con la educación pública y la «satisfacción» que le produce el normal comienzo de clases. Y recalcó: «Las soluciones de fondo de la Provincia llegan de la mano de la educación». En Arrecifes sucedió lo mismo, con un comienzo oficial que tuvo la presencia del Intendente Bolinaga en el flamante Jardín de Infantes de La Cumbre. Desde la Presidente de la Nación hasta el último funcionario, hemos escuchado y visto «reivindicar la educación pública en el gran año del Bicentenario y con un comienzo en fecha». En este sentido, el normal comienzo de clases para 4,6 millones de alumnos y 300.000 docentes bonaerenses llegó casi sin aliento, en negociaciones que hasta el martes pasado iban en descenso absoluto. Al conflicto salarial y presupuestario permanente con los docentes y, a pesar de las declaraciones de la Presidente del Consejo Escolar de nuestro Distrito, la docente Olga Colavita, la provincia también sufre un importante problema con los proveedores de los comedores escolares: deudas que llevan hasta 6 meses de retraso, en algunos casos, y que atentan con el normal abastecimiento de estos comedores. La provincia adeuda del sistema alimentario parte de octubre, noviembre, los días de diciembre que hubo servicio y los fondos del Plan Escuelas Abiertas de Verano. Además, sumamos los inconvenientes de salario que ya se evidenciaron el año pasado en las escuelas con los cocineros y ayudantes de cocina, días en los que no se cocinó y los propios maestros atendieron las necesidades de los niños con alimentos rápidos. 

A los problemas estructurales que el devenir de los tiempos «cuesta abajo» profundizan la marca en los establecimientos educativos de ser responsables absolutos de la alimentación de sus alumnos y luego del aprendizaje, se suma el cambio en la ley de educación, gracias a los años de fiasco de la EGB y el Polimodal. El secundario bonaerense será reformado a partir de este año y se despide de la EGB y Polimodal, que serán reemplazados por un solo ciclo de seis años con nuevas especialidades y diseño curricular. La escuela secundaria será de tres tipos: una con las orientaciones actuales (Ciencias Naturales; Sociales; Economía y Administración; Comunicación y Arte), a las que se sumarán Lenguas Extranjeras y Educación Física. Habrá una segunda, orientada específicamente hacia las ramas del Arte y una tercera, cuyo diseño curricular se volcará hacia la enseñanza técnica. Durante todo el ciclo habrá materias comunes: Lengua; Matemática; Biología; Física; Química; Historia y Geografía, y continuarán las especializaciones a partir del cuarto año con materias específicas.

Además, los chicos aprobarán con 7 y deberán rendir evaluaciones integradoras cada año y por materia. No obstante, se reconoció que esta reforma traerá problemas como la falta de aulas y profesores, aunque las autoridades están convencidas que esta nueva modalidad implica inclusión. Y es que la deserción es el mayor flagelo de estos chicos y de la sociedad, que abandonan el colegio, a veces sin rumbo, otras, para pasar a pertenecer al sistema laboral informal. Los problemas escolares son aquellas dificultades que sufren algunos chicos y que aparecen o se evidencian en la escuela. Las situaciones problemáticas que surgen en el colegio son: dificultades y trastornos en el aprendizaje; problemas de conducta, fracaso escolar, entre otros. A todo esto, hay que sumarle los permanentes recortes y la pobreza de recursos pedagógicos, económicos, didácticos y de conocimientos.

La problemática de la educación es un factor que se incrementa día a día en nuestra sociedad hasta transformarse en algo alarmante, cuyas manifestaciones van desde la violencia hasta la deserción.

Las conductas inapropiadas y el abandono de la escuela adelantan el porvenir de estos chicos al estropicio. Las familias con bajos recursos económicos para que los niños completen su educación, donde en muchos casos son ellos los que deben trabajar; la repetición sucesiva en los distintos grados y los problemas de aprendizaje, además de los embarazos a temprana edad y la dificultades que tienen los alumnos para acceder al transporte que los traslada desde la escuela a sus hogares.

Los cambios en el sistema educativo y las consecuencias sociales que trae aparejada la deserción escolar se encuentran, en gran parte, relacionados con la crisis económica del país en la cual influyen diferentes acontecimientos y factores sociales. El papel de la escuela es producir seres humanos y creativos, donde se requiere disciplina y responsabilidad. En la educación se encierra la única esperanza de conseguir personas más completas y competentes; más competitivas y preparadas así como sociedades democráticas más responsables y justas. Garantizar la educación de todos es función del Estado, sin embargo la crisis educativa actual refleja un desinterés profundo por nuestro futuro. Como consecuencia de este abandono político pueden caer vertiginosamente los niveles de cobertura que, en los últimos treinta años, había convertido al sistema educativo de la República Argentina en el más alto de América latina.

A todo esto, hay que sumarle el desinterés general actual por la cultura y el hambre reinante, que se ve reflejada en los niños que sólo asisten a los colegios por la copa de leche o la merienda.

Finalmente, esta peligrosa costumbre que demuestra que poco nos importa la educación en cualquiera de sus niveles, hace que el ser humano carezca de conocimientos históricos, en donde la ignorancia lo convierte en dócil objeto de la manipulación de los otros.